Archivos para noviembre, 2012


Un artículo de Jorge Rubert – @JorgeRubert

A finales de verano se produjo un gran revuelo debido el tardío traspaso que integraba a una de las estrellas de la liga, James Harden, y a un gran jugador, franquicia en los dos últimos equipos que ha militado (Sacramento Kings y Houston Rockets).

Este intercambio se produjo en primera instancia debido a la incapacidad de Oklahoma City Thunder de soportar los salarios tanto de Durant como de Westbrook y realizar las renovaciones de Ibaka (48 millones por 5 temporadas) y Harden, el cual rechazó una oferta de 53,5 millones de dólares por cuatro temporadas.
Mantener al mejor sexto hombre de la liga siempre resulta complicado, y más si posees en tu equipo dos superestrellas, por lo que las franquicias de OKC y Houston llegaron a un acuerdo de mutuo beneficio en el que Harden, junto con Aldrich, Hayward y Cook pasarían a convertirse en ‘rockets’, mientras que K.Martin y Lamb pondrían rumbo a Oklahoma con el aliciente de dos primeras rondas y una segunda del Draft de 2013.

A priori, este traspaso puede ser una pérdida importante para los Thunder, ya que pierden una estrella, reciente campeón de los JJ.OO., pero si analizamos en profundidad, en función del juego del equipo, Kevin Martin puede ser la pieza necesaria para lograr la meta del anillo, ya que Russel Westbrook, el cual ronda los 40 minutos por partido, tiene en sus manos más de el 50% del tiempo de posesión, elemento que choca con el parecido juego de Harden al salir con el rol de líder del equipo de segunda línea, en cambio Kevin Martin, abre la pista para que tanto el base, como KD puedan ejecutar su juego sin problemas, teniendo como compañero en la esquina, un jugador que esta temporada promedia 17 puntos por partido y un 54% en triples. Si a esto se le suma el paso adelante dado por Serge Ibaka, dueño de más protagonismo en el ataque de los Thunder, sumándole su actitud defensiva y sus espetaculares tapones, Oklahoma es un equipo con las cualidades más que suficientes para hacerse con el Campeonato de la NBA.

Por otra parte, la adquisición de Harden por Houston le aporta mucho más que el juego de Martin, ya que ‘The Black Barba’ toma una posición más dominante y controladora del juego, ya que además, a la capacidad anotadora que ha demostrado en los primeros partidos, llegando a promediar 24,5 puntos por partido, se le suma una mayor falicidad de asistencia (4,6 por partido), lo cual convierte a los Rockets en serio candidato para la clasificación de Playoff.

En conclusión, el traspaso de estos dos grandes jugadores, es beneficioso, como ya se ha demostrado en estos primeros partidos de Regular Season, para ambas franquicias, ya que tanto uno como otro requieren las condiciones de juego necesarias para conseguir los objetivos de sus respectivos equipos.


Una vez analizadas las candidaturas para el Balón de Oro en cuanto a jugadores, llega el turno de los entrenadores. Los méritos de Del Bosque y Mourinho son evidentes, brutales y con records dificilmente igualables. Vicente logró, con nuestra Roja, completar un trébol nunca antes visto en las competiciones de selecciones, con un 4-0 brillante, incontestable y sin paliativos contra la sorprendente y veterana Italia de Prandelli y Pirlo. Por otro lado, Mourinho ganó la Liga con 100 puntos, 121 goles y la guinda de dar el golpe de autoridad que la finiquitaba en el campo del eterno rival. Además fue una máquina de aplastar rivales a la contra y, como el Barça, se quedó a la puertas de la final de Champions porque la diosa fortuna no en sonrió en momentos determinantes.

Son unos avales prodigiosos para don Vicente y Mourinho, y entre ellos se cuela Pep Guardiola, cuyo único titulo ha sido una Copa del Rey, mientras que Di Matteo, campeón de la UCL y la FA Cup, se queda fuera de la terna. Este es el argumento que algunos esgrimen para calificar el galardón de poco menos que un atraco a mano armada, pero frente a la Champions estéril del italiano se encuentra un entrenador revolucionario de éste deporte. Muchos no querrán hacer ejercicio de memoria voluntario, pero amablemente les invito a recordar que Pep usó un 3-4-3 cuando se jugaba la Liga y un inédito 3-3-4 en la vuelta de Champions, sistemas que son el más claro síntoma de un equipo que jamás dio la espalda a su estilo, que siempre llevó la iniciativa y que apostó, partido si y partido también, por un fútbol preciosista y ofensivo.

Un buen entrenador no solo se caracteriza por sus títulos, sino por su capacidad de trascender algún modo en este juego. Parafraseando al propio Pep tras el 5-0, del que ayer se cumplieron dos años: ” Se han ganado ‘solo’ 14 títulos, nada más, pero lo que queda para siempre es el cómo “. Eso es lo que se le premia a Pep, el triunfo de un estilo inventado por Cruyff, modificado por Rijkaard y sublimado por él mismo.

En el fútbol mandan los resultados, pero al aficionado no le gusta que le tomen el pelo. Por eso mañana nadie recordará a Di Matteo, y la historia se encargará de que el milagro blue fuese solo un grano de arena en el inmenso desierto que nos dejan Mou, Vicente y Pep. Qué merecido lo tendrá quien gane en enero.


Ya sabemos el podio para el dichoso galardón, que han sido los esperados: Messi, CR7 e Iniesta. No me voy a extender demasiado, pero analizaremos las principales bazas de cada uno para lograrlo:

Leo Messi: el mejor jugador de la historia cuenta con el aval de sus, por ahora, 82 goles. Máximo goleador por cuarta vez consecutiva de la Champions League ( con un repoker, algo inédito ), campeón de Copa del Rey y, si apretamos, del Mundialito. El genio rosarino ha decidido batir absolutamente todos los records del mundo fútbol, siendo el de Gerd Müller el que todo aficionado culé desea. Aparte de todos los goles, ha dejado recursos técnicos y asistencias para la posteridad. El problema con Leo es que él ya no aspira al Balón de Oro, sino que el premio aspira al argentino. Y así será hasta que se retire.

Cristiano Ronaldo: Presenta como aval principal una Liga que ganó, ni mas ni menos, que en Camp Nou; y una Supercopa en la que también fue determinante. No creo que sus números sean un aval por el simple motivo matemático de que los de Messi son mejores, creo que no hay discusión. Igual que Messi, erró un penalty decisivo en semis de Champions, pero lo que, a mi parecer, ensombrece su candidatura fue el momento en el que, consumido por su hambre de gloria y deseo de ser el foco del universo, se reservó en la tanda de penaltys contra España, no llegando a tirar nunca. Una “inyustisia” en toda regla. Aun con esto, sería absurdo negar el esfuerzo del astro de Madeira para llegar hasta aquí.

Andrés Iniesta: el manchego universal, el español más querido del mundo, se planta por cuarta vez consecutiva en el podio para ser nombrado mejor jugador del mundo. Los paladares futbolísticos más selectos abogan por el de Fuentealbilla como un pequeño oasis en la tiranía que ejerce Messi en este premio, siendo el motivo principal que Andresito no es un goleador, pero ve el fútbol mejor que nadie. Es la pausa en la tempestad y la electricidad en la brisa. Y en cuanto a títulos, su principal acreedor es el torneo veraniego de la Eurocopa con la Roja, siendo el mejor jugador del torneo. Sería un crimen que Iniesta, en algún momento de su vida, no ganase este premio, pero el fútbol no entiende de lo que es justo y lo que no.

Es una delicia tener a estos tres jugadores en nuestra Liga, y respecto al ganador, no se ustedes, pero mi corazón grita por Iniesta mientras que una dulce voz susurra en mi cabeza: “Leo Messi… Leo Messi… “


La siesta es una tradición española de lo más típica, y en su afán de fomento de los productos nacionales, algún español la ha exportado este año a las Islas Británicas, concretamente a Manchester y, si especificamos aun más, a Old Trafford.

Si señor, los red devils, tras el fiasco en la pasada competición doméstica a última hora y una catástrofe en los dos torneos continentales, se situan líderes en solitario en la Premier League y ya se preparan para los octavos de la Champions League. Brillante a la vez que normal para un club del calibre del United, pensaran, pero este año hay algo de distinto, y es que el conjunto del incombustible Sir Alex Ferguson no está siendo una máquina de aplastar rivales. De hecho esta temporada muchas de sus victorias llegan tras remontadas ( Fulham, Cluj, QPR, Sporting de Braga, Liverpool, Aston Villa y Southampton ) contra equipos de menos nivel, pero que ahogan bien el movimiento de balón de los de Manchester. Quizá sea hora de ir incluyendo a Kagawa en los onces titulares.

El United tiene dos problemas que derivan de uno mayor. Estos problemas “menores” son la pasividad defensiva, lo que propicia una ingente cantidad de goles en contra con llegadas de algún contrario desde segunda linea ( no hace falta recordar, entre otras ocasiones, la que salvó Rafael con la cabeza cuando el rival cabeceó absolutamente solo dentro del área ); y que gran parte de los resultados positivos se dan en base al continuo buen entendimiento entre Rooney y Van Persie ( ese aficionado gunner que besa el escudo del United y canta el himno del Liverpool ). Parece ser que mientras continúe la conexión anglo-holandesa y los goles casi in extremis de Chicharito, el equipo de Fergie está llamado a ganar sufriendo, relativamente.

Y, como decía, esto viene generado por una causa mayor: la siesta. El United sale adormilado a los partidos, sabedor de que tiene nombres y un peso histórico más que de sobra para ganar los encuentros, y eso hace, no solo sin imprimir la intensidad brutal que le caracteriza, sino con la ley del mínimo esfuerzo, con los jugadores andando a la hora de mover el balón y con una tranquilidad pasmosa a la hora de defender.

Si el United abandona esa tradición tan española que parece haber adoptado, no descartemos a este United como un gran candidato a la Champions, quizá solo un escalón por debajo de Barça, Madrid y, sorpresa, Borussia.


Gerard Deulofeu, esa perla del Barça B que Eusebio Sacristán tanto hace tanto por pulir, tendrá mañana una oportunidad para jugar con el primer equipo en casa en el encuentro de vuelta de Copa contra el Alavés.

Espoleado por el reto que Tito Vilanova le lanza, el joven canterano, tras una actuación absolutamente prodigiosa en la que hizo gala de sus principales virtudes: velocidad, recorte en carrera, arrancada y gol. ¿ Qué nos falta aquí ? Efectivamente, visión de juego, pase. Levantar la cabeza, en resumen. Su principal defecto es que para el chico solo existen él, el balón y el rival de turno al que fintar. Es un prodigio técnico, y decir lo contrario sería negar la evidencia, pero no es el adalid de la asistencia o del pase ” Xavístico “. Es la electricidad del equipo cuando juega en banda, pero su compañero más cercano siempre demanda el pase antes.

Ante el Alavés volverá a estar con los mayores, donde quizá al principio se desespere por saberse inferior a los principales velocistas del equipo, pero su misión mañana no pasa por ahí, sino por estirar la defensa alavesa y dar profundidad al ataque blaugrana. Pero independientemente de cómo se desarrolle el encuentro de mañana ( no hay que ser un genio para prever la clasificación culé ), Gerard debe de entender que es el comienzo de un periodo de transición en el que poco a poco abandonará el individualismo para dar paso al sentido colectivo. Tito tiene que llevar al chico a Ikea y comprar un buen inmueble para la cabeza de Deulo para instaurar, de manera gradual, la filosofía del club blaugrana.

Si este rubito decide que quiere triunfar en Can Barça, debe comprender que el esfuerzo individual tiene que administrado en favor del rendimiento colectivo y no del lucimiento personal. Si logra esto, Deulofeu está destinado a ser una de las cabezas visibles del fútbol mundial en los próximos años de la mano de sus compañero


Se abre la semana con un aumento en la kilométrica distancia que separa al Barcelona del Real Madrid, un abismo de once eternos puntos a la altura del mes de Diciembre casi. Y en medio de este desierto tan extenso, está el oasis del Atlético de Madrid. Un oasis poblado por un sargento Hartman que ha instruido a un grupo de espartanos y, además, tienen a un Tigre enjaulado. Un Tigre hambriento de carne blanca.

El partido del sábado puede marcar el devenir de la Liga de tal manera que pasaremos a ser conscientes de si el reto que se ha impuesto el Atlético de Madrid es totalmente serio o si aun le queda algo por mejorar. Lo que es seguro es que ningún resultado será un fracaso para el conjunto colchonero, porque saldrá del Bernabéu con, como mínimo, 5 puntos de ventaja sobre el vecino, lo que a estas alturas de Liga algún periolisto habría tachado de broma de mal gusto. Pero deben saber que éste Atlético de Madrid se ha arrancado la piel de Pupas, la ha puesto en cada portería rival y la ha fusilado constantemente sin piedad, sin achicarse y siguiéndole el ritmo al todavía invicto Fútbol Club Barcelona. Me quito el sombrero. Los chicos del Cholo Simeone han dado éste año un vuelco a la mentalidad perdedora que les ha asolado aunque en los últimos años llegaran títulos europeos. Pero creo que éste es el año del Atlético de Madrid en todo, hasta el punto de que espero que Falcao se quede el año que viene para jugar una Champions que, seguramente, borden en actitud. No se les puede reprochar nada.

En la otra esquina, el Real Madrid llega herido de profundidad, sumido en el conflicto interno y con una distancia, como digo, de 11 puntos. Pero que no canten victorias culés ni colchoneros. Es el Real Madrid, el club cuyo nombre, cuya historia le da una inercia ganadora y la fuerza suficiente como para estar en el ajo todo el año, por mal que juegue. No hace falta recordar que, el año del triplete culé, con un equipo infinitamente peor al de este año, logró recortar 12 puntos al Barça hasta el punto de obligarle a ganar la Liga en la fastuosa casa del conjunto madridista. Es un equipo que se alimenta de retos: a más imposible parece la empresa, más rápido corren y antes te han hecho el 3-0 sin esfuerzo, por no hablar de que CR7 debe de llegar con hambre voraz tras llevar tres encuentros sin nada que llevarse a la boca. Quizá en este derby, el Real parta con la ventaja moral que durante más de una década ha logrado sobre el Atleti a base de ganarle sin problemas. Pero ojo, Mourinho debe de ser consciente de que debe jugar bien sus cartas en cuanto a estado anímico de los jugadores se refiere, y por ahora no lo está haciendo. Aunque, desde luego, tiene plantilla más que de sobra para ganar el derby del sábado, si bien mucha menos actitud que los rojiblancos.

No me atrevo a dar un ganador para éste gran choque, pero si parece bastante claro que el Atleti lleva una mejor dinámica, amén de que querrá el impulso definitivo que les aleje de su máximo rival en la tabla para, ya si que sin tapujos, pelearle la Liga al Barça. Qué gran partido de fútbol nos espera.


Sonará ventajista, pero algo me decía que el Madrid no iba a salir victorioso del Benito Villamarín, porque si algo sabe hacer el Betis es no dejar que le pinten la cara dos veces seguidas, y menos cuando se viene el equipo blanco a Sevilla tras haber perdido el duelo con el vecino hispalense. Mal lugar y momento para que viajase el campeón de Liga.

Todo se resolvió con un gol de Beñat, seco y raso, ante el que Casillas, a pesar de su buena estirada, no pudo atajar. Tras el descanso, Mou señaló a Özil y lo retiró junto con Khedira para dar entrada a Modric y Kaká, formando una especie de 4-1-3-2 con Alonso como único pivote y CR acompañando a Benzemá en el doble 9. Inútil por completo.

Terminó el encuentro y Mourinho, como es costumbre, atizó a todo su equipo, no hizo el más mínimo análisis futbolístico del encuentro y, por supuesto, la autocrítica brilló por su ausencia. Hablaba Mou de que el calendario le perjudica. Quizá debería saber que el calendario del Barça, desde la semana pasada hasta que comience 2013 se compone de los encuentros contra Zaragoza, Spartak, Levante, Athletic, Benfica, Bétis, Atlético de Madrid y Valladolid. Viaje a Rusia, al C. de Valencia hoy, las visitas de Athletic y Benfica; y dos encuentros a todo o nada contra el verdugo madridista esta noche y los colchoneros; y un Valladolid muy trabajador de la mano de Djukic. No digo que el calendario blanco sea menos duro, pero el blaugrana es, casi seguro, de los más exigentes hasta fin de año. O incluso el Málaga, que viajó a Rusia y, acto seguido, le encasquetó un 4-0 al Valencia, nada menos. No he oído al señor Pellegrini quejarse.

Quizá el primer año de Mou si que tuvieran efecto sus declaraciones, en la que cabeza que se movía, cabeza que volaba. Los incendios que provoca el de Setúbal se han devaluado de tal manera que solo queman a la institución que él mismo parece haber fundado, mientras que al aficionado de cualquier otro club solo le puede provocar risa. Florentino debe de ser consciente de que, aunque el portugués no sea Bambi, debe de establecer un límite a la hora de hablar sobre según qué temas, pero esto no parece importarle demasiado al señor Pérez, pues no solo no le reprocha, sino que lo avala. Luego se extrañan porque no encuentran el origen de que la imagen del Real Madrid una vez traspasados los Pirineos es paupérrima. Y si ganan esta Champions, creo que tendrá la misma trascendencia en Europa que cuando Mou se hizo con el trofeo continental durante su periplo en Portugal y Milán.

Dije el otro día que basta de Mancinis, plural, porque técnicos como el transalpino hay muchos. Pero Mou es The Only One. Basta de Mou.