Archivos para enero, 2013


En un partido marcado por los innumerables errores del Barça, la tremenda pegada del Real Madrid y la sarta inacabable de pifias por parte de Clos Gómez se erigen cinco nombres propios sobre todos los demás. Curiosamente no se encuentran entre éstos ni Cristiano ni Messi, ambos desaparecidos, a pesar de la recuperación-asistencia del rosarino y del tremendo ímpetu, casi obsesivo, del luso. Partido para olvidar de unos monstruos que no salieron de sus cuevas.

Por encima de todos destacó anoche Varane, de quien un servidor dudaba en la previa y que terminó sorprendiendo a propios y extraños. Un muchacho de tan solo 19 añitos que debutaba en todo un Clásico como si los llevase jugando cada fin de semana desde hace otros 19. Solvente, serio, elegante y muy atento. Salvó goles cuando los culés ya los cantaban y, para más inri, marcó un soberbio tanto con la cabeza para evitar el descalabro blanco. Un 10 para el francés, que si consigue minutos a éste nivelazo, el Real tendrá la excusa perfecta para echar, de una vez por todas, a Pepe.

Si anoche no pudimos disfrutar de Messi ni de Xavi en la transición azulgrana, ya se encargaba Iniesta de poner el balón a rodar. Toreó a quienes le venían al paso y, cuando más sufría el Barça en su habitual juego combinativo, se puso el smoking en el medio campo y el Madrid, consciente del talento infinito del manchego, se echó atrás hasta que llegó, como si fuera inevitable, el gol de Cesc. Don Andrés se convirtió en el director de orquesta e hizo girar no solo el juego culé, sino todo el partido, en torno a sus botas. Chico silencioso, futbolista escandaloso.

Pero si Iniesta fue el fino violín del Barça, surgió Özil para hacerle la competencia. Luchador como nunca y con detalles de máxima calidad, percutió constantemente por la zona de Alba, a quien le mostró todas sus carencias defensivas, siempre con el apoyo de Essien, Khedira y Callejón. Aprovechó divinamente el flanco débil de los azulgranas y se dedicó a abrir el campo a base de ejercer el fuera-dentro. Nuevo partido para enmarcar del internacional teutón que, como guinda a su particular delicatessen de partido, colgó el balón rematado por Varane.

Por otro lado, Piqué. Como si del Piqué imperial de la final de Wembley se tratase, fue un auténtico muro de contención para cualquier camiseta blanca de los alrededores. No en vano, a Cristiano lo trajo por la calle de la amargura al quitarle, prácticamente de la cabeza, goles seguros. Brutal al quite, secó, cubrió, tapó y dio la buena salida al balón que acostumbra. Ni siquiera su error en el salto que propició el gol local empaña el partidazo del central, que estuvo condicionado por una amarilla durante 88 minutos.

Y, por último, qué bueno es Busquets. No hace falta decir nada más.

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Una Copa clásica.

Publicado: 29/01/2013 en Previa
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A poco más de 24 horas del primer clásico de Copa en el Santiago Bernabeu, futbolistas, cuerpo técnico y practicamente todas las partes de cada uno de los clubes están preparándose para vivir el encuentro entre los dos mejores del mundo. Vamos a analizar los posibles onces que sacarán Mourinho y Roura para afrontar la eliminatoria:

En la portería blaugrana no cabe duda de que Pinto, paisano de un servidor, será el portero titular, como lo viene siendo desde la era Guardiola. En el bando merengue tengo mis dudas, aunque creo que Mou apostará por la veteranía de un gran portero como es Diego López. Adán no está preparado para un partido de tan altos vuelos, asi que Mou lo pondrá para una Liga que, salvo milagro, está perdida.

El lateral derecho blanco lo ocupará Arbeloa, quien, aun sin proyección ofensiva aceptable, siempre ha hecho buenos papeles a la hora de cortar jugadas y de provocar faltas tácticas importantes. Para los blaugranas dudo de si estará Alves o Adriano, ya que si juega Alba, Alves deja muchos espacios libres cuando se lanza al ataque. En el lateral zurdo no está nada claro, pues Marcelo viene de una lesión seria y en su último partido se le vio muy falto de ritmo; y Coentrao está sancionado. Alba jugará casi seguro, ya que, aunque menos seguro en lo defensivo, su aportación en la zona de tres cuartos es impagable, además de la buena sociedad que forma con Iniesta.

En los puestos de centrales no tengo duda alguna de que Roura colocará a Piqué y Puyol. Salida limpia de balón, buen juego aéreo y mucha entrega para un Clásico. El Madrid, por su parte, puede optar por Carvalho, que ha cumplido muy bien y con bastante solvencia en sus últimos encuentros; o por Albiol, también seguro cuando se le ha requerido debido a las bajas de Pepe y Ramos. No creo que Mou quiera colocar a un inexperto Varäne ante todo un Barcelona.

El centro del campo del Real Madrid lo formarán Alonso, siempre atento al corte y pudiendo aprovechar su privilegiado pase largo para las contras; y Khedira o Essien, más táctico y llegador el primero, más físico y bregador el segundo. Dependerá del resultado que intente sacar Mou su decisión de colocar al teutón o al ghanés. El mediocampo azulgrana también parece bastante claro: Busquets como hombre-pulpo en labores defensivas y como ancla en las fases de elaboración; Xavi llevando la batuta de la orquesta azulgrana y asegurando que el balón siempre sea suyo; e Iniesta con libertad para ser dueño de la banda izquierda, bien como interior, bien como falso extremo.

Ya en la fase ofensiva, Özil actuará como enganche cayendo a cualquier banda con ese violín privilegiado que tiene en su cabeza y con el guante de seda que tiene por zurda. Callejón aportará el tremendo vértigo necesario para ejecutar las contras mortales, Cristiano Ronaldo, que llega enchufadísimo, tratará de hacerle un roto a los culés, y Benzemá o Higuaín fijen a los centrales para facilitar la labor de sus compañeros. En la ofensiva culé, Pedro o Alexis, según quiera Roura, para barrer defensas, aunque creo que apostará por el tinerfeño, reencontrado con el gol; Villa por su mística goleadora o Fàbregas y su versatilidad; y, para rematar este elenco de 22 tremendos futbolistas, el mejor futbolista de la historia, Leo Messi.

Pongan sus asientos en posición vertical, va a ser un vuelo bien movido.


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Bastaba con ver la alineación propuesta por Jordi Roura para adivinar que el Barça tomaba este partido como un mérito trámite en casa, de modo que podían guardar fuerzas para el clásico copero del miércoles. Thiago percutiendo como interior por Iniesta, Villa para el rodaje en detrimento de Cesc, Mascherano, que ha completado un buen partido, por el sancionado Piqué; y Adriano para proporcionarle un pequeño respiro al cuentakilómetros de Jordi Alba. Aun así, un once de garantías frente a un Osasuna guerrero hasta el 2º gol culé, en el que Leo Messi inventó algo nuevo: regatear sin regatear. Le bastó con solo mirar a Andrés Fernández para fulminarlo y marcar a placer. Nunca deja de sorprendernos este chico. Póker y a otra cosa.

Ni siquiera el empate rojillo, fruto de un mal despeje de Mascherano y un buen zapatazo en la frontal del área de Loé, sembró el más mínimo ápice de revuelo en el Camp Nou, ya que los pamplonicas, aunque muy enchufados a la hora de presionar la salida de balón blaugrana, se evaporaban cuando tocaba elaborar alguna jugada con peligro a pesar de la inoperancia defensiva de Thiago y el Guaje. Incluso, ya en los últimos suspiros de partido, el Osasuna las pasaba canutas para sacar el balón desde la zaga sin tener que recurrir al pelotazo, visiblemente sobreexigido por la expulsión de Arribas en el minuto 26. Si jugar con 11 en casa del Barça es harto complicado, verse con 10 durante más de una hora es un castigo demasiado severo.

Ya en la segunda parte los goles caían por la propia inercia de los de Roura. Cambios de orientación continuos en el juego, medio equipo caminando para esprintar en los últimos cinco metros y un Messi que, incluso transmitiendo la sensación de que aquello no iba con él, siempre aparecía para generar peligro en forma de gol o de asistencia. Todo lo contrario que Alexis, que entró por Pedro (quien, por cierto, anotó el tercero). El chileno sigue teniendo dos citas pendientes: con el psicólogo y con el gol. Marró un par de ocasiones clarísimas, fruto de su propia desconfianza. Igualmente, su trabajo incansable a la hora de barrer defensas sin balón permite generar una sensación de peligro muy valiosa, lo cual se recibe con mucho agrado en el Camp Nou. Ya llegarán los goles.

Ahora toca poner la vista en el Santiago Bernabéu, donde realmente se medirá la realidad de blancos y blaugranas. Tomen asiento…


Con su clasificación para las semifinales de Copa, el Barça se mete de lleno y antes que de costumbre en la etapa reina de la temporada, comenzando este miércoles con la ida copera frente al Real Madrid. Por si esto fuera poco, quedaría una vuelta en la que el esfuerzo a realizar, evidentemente, irá en base al resultado obtenido. Junto a esto, los octavos de Champions contra el Milan, gigante europeo venido a menos pero cuyo nombre infunde, como poco, respeto, ya que si por algo se caracterizan los equipos italianos, y en especial el rossonero, es por no necesitar demasiado para pintarte la cara. Todo esto se adereza con el campeonato doméstico, donde los culés deberán administrar sus fuerzas sabiamente a la vez que siguen liderando la liga.

Tito debe saber cómo dar minutos a los poco habituales, como Adriano, Montoya, Tello o Villa porque así, en un momento de urgente necesidad, no habrán perdido el ritmo competitivo. A la vez, sería conveniente que jugadores con una alta carga de partidos y a los que se les nota algo espesos, como los casos de Cesc, Pedro o Xavi, economicen energías.

Será un mes en el que, si no se reducen o incluso se amplían distancias respecto a Atleti y Real Madrid, el conjunto blaugrana podrá dar un puñetazo sobre la mesa y acallar a los pesimistas. La clave, como digo, es rentabilizar el esfuerzo de tal modo que no se le pierda la cara a los partidos de la misma forma que en Anoeta. El Barça tiene permitido caer porque el rival sea mejor, no por falta de actitud.

Este año los blaugranas parecen tener la suerte que el año pasado no les asistió pero, sin duda, lo más vistoso del equipo es que, por un lado, se adaptan perfectamente al rival. Xavi pausa, Alba revoluciona, Leo vacuna e Iniesta baila. Por otro lado, nunca cejan en su intento de reducir a cenizas a quien se le ponga por delante. Si siguen así, este Barça aspira a todo.


Solventados los cuartos de final de la Copa del Rey, con sendos triunfos de Real Madrid, Atlético de Madrid, Barcelona y Sevilla, de modo que quedan emparejados Sevilla con Atleti, y Barça con el Madrid.

Podríamos decir que es lo esperado, por las circunstancias de cada uno. Un Sevilla que no encontró rival en el Zaragoza de Manolo Jiménez en ninguno de los dos partidos, buen comienzo de Emery. El Atleti se bastó de su pegada y de su continua entrega en el terreno de juego para apear al Betis, siempre proponiendo buen fútbol. El conjunto blanco dejó sentenciada la eliminatoria en la ida y maltrató psicológicamente en Liga al Valencia. Quizá le sobró la vuelta por las tremendas bajas ocasionadas. Y por último el Barça, vigente campeón, que ha sudado tinta para vencer a un Málaga peleón, de fútbol exquisito y argumentos de sobra como para llevarse el gato al agua.

Respecto a la eliminatoria Sevilla-Atlético, veo más favorito al conjunto del Cholo, por tener más recursos, más capacidad física y, especialmente, gracias a las individualidades como Arda, Falcao o Filipe. Además, los colchoneros en los últimos años se han especializado en torneos del K.O., sin dejar apenas opciones a los contrincantes y siempre a un ritmo altísimo, de entrega y desgaste total. El Sevilla, huérfano de figuras si no tenemos en cuenta a Negredo y Navas, se muestra más bien blando tanto en la zaga como en la zona de ataque. Las dos caras de la moneda.

Del Clásico, qué vamos a decir que no se haya dicho ya. Partido en el que no se atisba claro un favorito en ninguna ocasión, con goles asegurados y dos estilos totalmente contrapuestos. El fútbol de salón blaugrana contra el ritmo vertiginoso de los blancos. Quizá en esta ocasión al Real Madrid le pese mucho el hecho de tener la enfermería de Chamartín a reventar, con las bajas fundamentales de Iker, Pepe o Di María, entre otros. Pero el Barça no debe de confiarse en ninguno de los casos, pues los propios blaugranas solventaron eliminatorias complicadas con bajas muy preocupantes. Ambos saldrán, como siempre, a dejarse la piel ante el eterno rival.

Sea como sea, y gane quien gane, sintámonos afortunados al poder disfrutar de cuatro partidos que no dejarán indiferente a nadie y que, sin duda, nos regalarán una avalancha de fútbol en todas sus formas existentes, con velocidad, toque, fuerza y clase. Nos vamos de Copas, de Sevilla a Barcelona pasando por Madrid. Salud.

Pender y depender.

Publicado: 22/01/2013 en Opinion y reflexión

Existe en el fútbol actual una corriente, casi siempre seguida por el conjunto rival de turno, que estipula que, si un equipo destaca, es porque tiene a una estrella en sus filas. ‘El Real Madrid no sería nada sin Cristiano’, ‘El Atleti, sin Falcao, se hunde’, El Barça es un churro cuando no está Messi’. La espada de Damocles pende sobre los grandes clubes cuando sus estrellas no están, son sospechosos habituales, y creo que no cabe reflexión más simplista. Evidentemente que no serían los mismos equipos. El problema está en que este tipo de sentencias se realizan para hacer patente la debilidad colectiva en detrimento de la calidad individual. Es cierto, Cristiano Ronaldo es la estrella del Real Madrid, pero su plantilla es la envidia de Europa, una avalancha de calidad traducida en los Marcelo, Benzema, Di María, Modric u Özil de turno. Messi tambien se erige como astro más visible en la constelación de talento que forman Busquets, Xavi, Iniesta o Fàbregas, y no es menos el ‘Tigre’ Falcao, siempre jugándoselo todo en cada balón que disputa para ayudar a Koke, Arda, Diego Costa, Mario o Adrián.

Pensando todo esto, no me cabe duda de que, aun si estos tres genios no estuvieran, el Madrid seguiría con contras supersónicas, el Barça con su fútbol de salón y el Atleti, guerrero como siempre. Estos chicos son un plus, una motivación extra, los que justifican el desorbitado precio de una entrada hoy día, como lo son los Isco, Van Persie, Cazorla o Hazard en sus respectivos clubes, engrandeciéndolos en cada partido que visten su camiseta. Levantan pasiones y odios porque son muy buenos, lo que aporta un valor añadido a un equipo, no una dependencia. No podemos, ni debemos, reducir un deporte tan grupal como el fútbol a la filigrana prodigiosa o al hambre voraz de un solo hombre, sino comprender que estos chicos están porque los grandes clubes necesitan iconos.

Es cierto que la historia termina recordando a los equipos por individualidades, como el Brasil de Pelé, el Nápoles de Maradona, el Madrid de Di Stefano o el Barça de Cruyff, pero en nuestra mano está el cambiar esta tendencia para, cuando estemos en un banco, ya viejos y nostágicos, recordemos que los líderes de esos equipos capitaneaban un elenco de estrellas que le ayudaron a perdurar en la memoria del fútbol, y nos pondremos a compararlos con las estrellas del momento pero, sobre todo, no olvidaremos cuánto los disfrutamos en su día.


Media hora necesitó el Real Madrid para acabar con las especulaciones que le acompañaban al encuentro, con aires de revancha, de Mestalla. Y eso que el Valencia, a pesar de que tuvo más el balón durante la primera parte, solo tiró dos veces a puerta por ocho del Real Madrid, quizá gracias a las facilidades concedidas por Gago y un desacertado Tino Costa, además de un Banega que fue una sombra del que vimos en el encuentro copero. Baño mayúsculo del Madrid, con un Di María tremendo, a un Valencia asustado desde el principio con flagrantes debilidades defensivas (Guardado de central, náufrago), llegando al descanso con una manita encajada por medio de Higuaín, CR7 y Di María, estos últimos por partida doble. No en vano, fue la primera vez en la historia de la Liga que el Valencia pierde 0-5 al descanso, casi nada.

Salió el Valencia un poco más guerrero, llegando a estrellar Pablo Piatti un balón contra la madera, además de un par de paradas de Iker, pero fue un espejismo. Quedó patente cuando Valverde decidió sentar a Soldado, quizá para economizar esfuerzos de cara al choque copero, para darle minutos al paraguayo Valdez. A partir de ahí, 40 minutos sin ritmo y con muy poco acerca de lo que comentar porque ni blancos ni ches ofrecieron nada destacable. Solo se puede apuntar que el aficionado valencianista se fue a casa, sin duda, humillado por la indolencia local, que no puso en demasiados apuros a los merengues. 0-5 y a pensar en el miércoles.

Dicho esto, quiero realizar dos reflexiones: Por un lado, hoy hemos visto al mejor Di María en meses, buenísima noticia para los blancos. Por otro lado, el Valencia no habrá ido al campo, de acuerdo, pero este Real Madrid se encuentra, en estos momentos, hipermotivado y espoleado por la derrota liguera del Barça. Han visto que los culés son humanos y se les puede vencer. Al menos jugando como anoche tienen muchas opciones. Ha sido esta la utilidad de la portada del SPORT que, hace unos días, criticaba. Han atacado sin necesidad al Real Madrid, y este equipo, hasta que carezca de opciones matemáticas o haya finalizado una eliminatoria, siempre da el callo. Son las cosas de querer enterrar la Liga en enero.