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El Real Madrid pasó a cuartos en la Champions League en un partido que el Manchester United tenía controlado de cabo a rabo pero que el árbitro, sorprendiendo incluso a su asistente, decidió descompensar. No es que el árbitro sea madridista, ni me importa, hablo solo del doble rasero aplicado a tipos como Arbeloa, que siempre está en el ajo. No en vano, protagonizó en el primer tiempo una escalofriante entrada a Evra. Amarilla, y a correr. Pero no seamos ventajistas, porque el Real Madrid subo tener el empaque suficiente para derribar la muralla defensiva planteada por el United aun con Nani ya en la ducha. Pocos podrían hacerlo, así que hablemos de fútbol.

Por la parte que toca al United, absolutamente brillante en muchos tramos del partido, con Giggs, el halcón milenario trabajador y peleon, Welbeck como perro de presa para secar a Xabi, obligando a Özil a ejercer más funciones creativas, donde perdía mucho protagonismo. Fue ya con la expulsión del luso cuando Özil tuvo más libertad y Modric se acopló al lado de Xabi. El germano, incluso antes de ser sustituido por Pepe (cambio conservador de Mou donde las haya) tuvo tiempo de regalar un brillantísimo pase a Higuain que pudo ponersela a Cristiano sin que De Gea tuviese ocasión de hacer algo. Fue la única aparición del de Madeira, que estuvo mucho más apagado de lo que ha acostumbrado este último mes.

Mención especial para Diego López, confirmando que podría ser titular sin ningún tipo de problemas en este Real Madrid. Atajó todo lo que le vino y, salvo en el auto-gol de Ramos, aguantó el temporal final de los red devils. Igual o más mérito tuvo Varane, que lo hizo todo bien y, salvo el error del gol, se doctoró, ya sin ningún tipo de dudas, como un hombre fijo en las alineaciones de Mou, lo cual no deja de ser una buena noticia para el fútbol en detrimento de Pepe.

Ya en los útlimos 20 minutos Ferguson decidió que era hora de dar el todo por el todo, introduciendo a Rooney, Valencia y Young, quienes percutieron constantemente sobre el marco de un Diego López, como digo, soberbio. Para un servidor, la gran decepción de los 180 minutos de eliminatoria se llama Robin Van Persie, del que no se puede rescatar ni una jugada de peligro real de ninguno de los dos encuentros. No deja de ser irónico que abandonase Londres para ganar títulos y, a las primeras de cambio, se vuelva para casa. Precisamente anoche dejó de caberme duda alguna sobre que el Real Madrid ganará, este año si, la Décima. Veremos qué piedras le depara el camino.


Si tuviera que describir el partido del Barcelona con una sola palabra, elegiría ‘bochornoso’, no me cabe duda alguna. Un Barça que empezó muy fino pero que se diluyó en un plumazo a raíz del gol de Cristiano tras un penalty absolutamente estúpido e innecesario de Piqué. Un Barcelona que, conforme pasaban los minutos, se iba tornando más plano, previsible y horizontal que, incluso, el partido en San Siro, lo cual parecía harto complicado. Y eso que pensaba que no se podía jugar peor que en casa de los rossoneri, pero me equivoqué

La derrota de anoche sirve como colofón a un febrero que ha sido funesto durante los últimos años. No se puede jugar peor al fútbol ni abordar de forma menos imaginativa un partido que, como mínimo, requería una sorpresa, pero los culés se llevan empeñando durante dos meses en un ‘once de gala’ que no da garantía alguna ( 2 victorias en 6 partidos, para echarse a temblar… ). Cambios que llegan tarde o ni siquiera llegan, cansancio exageradamente notorio en los Xavi, Iniesta, Busquets… incluso Messi se ve obligado muchas veces a bajar al medio campo para intentar desengrasar una sala de máquinas totalmente atascada. Esto último, sumado a la famélica aportación goleadora de Pedro y Alexis, destapa las vergüenzas colectivas de este Barcelona. No existen la presión asfixiante en tres cuartos, las paredes rápidas ni la solidaridad defensiva. No es el brillante Barça de la 2010-2011, el mejor de las cuatro versiones de Pep.

Cesc aporta poco en partidos a cara de perro, donde prima más buscar el hueco en forma de internada que de pase. La solución pasa por hombres con gol (Villa) y entusiasmo (Tello), pero nunca son titulares . No hay que tirar por la borda el trabajo y los éxitos cosechados hasta hace muy poco, pero si que, como mínimo, la afición exige una respuesta a una serie de preguntas que se lleva haciendo desde el primer partido del año hasta hoy. No se qué le puede faltar a éste Barça, pero si que tengo claro que, sin alterar la idea fundamental de la posesión y el toque, se atisba necesaria una revolución conceptual. Más disciplina, más rigor táctico y, sobre todo, más atención, porque si no, pintan muy mal las cosas en la familia blaugrana. No quiero que suene alarmista por dos resultados malos, sino por el paupérrimo rendimiento de un tiempo hacia acá. Hay que pararse a reflexionar muy seriamente si aun quieren salvar la temporada.

Decía Xavi hace un par de días que a este Barça le falta una remontada histórica, pero si ellos mismos no son capaces de creerlo, me temo que a este elenco de superestrellas no le llegará nunca.

Un breve inciso: si el Barça quiere pasar la eliminatoria de Champions, creo que lo lógico sería una defensa de 3 (contemos que están eliminados desde el minuto 1, asi que peor no puede ser) con Villa, Tello o incluso Alexis estirando al máximo la lona del Milan. Si se juega todo el partido con la misma intensidad que los diez primeros minutos contra el Real Madrid anoche, habrá muchas opciones de pasar.


El Real Madrid-Manchester United en imágenes

Un servidor comentaba esta mañana que, si el Real Madrid estaba a su máximo nivel, el Manchester United iba a ser un mero juguete en el feudo blanco. Y así fue, por mucho que el empate en el marcador diga lo contrario y aun sin la necesidad blanca de firmar su mejor partido. En ningún momento tuvo intención el conjunto inglés en desarrollar jugadas creativas en medio campo, y cada balón alto se teñía de blanco. La banda derecha era un absoluto coladero, con un Rafael tremendamente desbordado por cada jugador merengue, bien Cristiano, bien Coentrao, bien Özil. Para frenar esta sangría, Ferguson hizo que Rooney, habitualmente enganche, corriera más de 10 kilómetros para ejercer ayudas en dicha banda.

El partido fue un correcalles constante en el que cada balón en botas madridista generaba ocasiones de peligro que, o se iban a la grada, o que De Gea, inmenso anoche, se encargaba de salvar. No en vano, a los 5 minutos ya avisó Coentrao con un tiro que el ex del Atleti desvió, por centímetros, al palo. Pero en un corner, eterno problema del Real Madrid, llegó el gol visitante en un buen cabezazo de Welbeck, sin duda el mejor del conjunto inglés en ataque, ver para creer. Como no podía ser de otro modo, CR7 puso las tablas que serían definitivas 9 minutos más tarde en un portentoso salto tras un error de entendimiento en la zaga del United, porque no se puede entender que Evra, el más bajito de los defensas, fuese a la disputa de un centro con un monstruo físico como Cristiano.

El segundo tiempo fue más de lo mismo por ambos bandos. El United sin ideas en la creación y el Real Madrid percutiendo constantemente alrededor de toda el área rival, pero De Gea paraba todo lo que le tiraran. La única idea de los de Ferguson era tirar balones a las bandas, pero nadie acompañaba la salida de balón la mayoría de las ocasiones, por lo que la recuperación merengue era inmediata, a pesar de que no conseguían transformar su dominio en goles. Incluso, ya en los compases finales, Van Persie tuvo hasta dos ocasiones muy claras de sembrar el pánico en el Bernabeu, pero no acertó de cara a puerta. Mucho premio para tan poco United.

A todo esto, el Real Madrid se jugará gran parte de la temporada en una semana, contra Barcelona y United, y partiendo con resultados, en principio, desfavorables. Mou sabrá qué se hace…


Esta acción de Rami con Ibrahimovic fue el preludio de un tiro al palo de Moura. Ocurrio muy poco antes del 0-1.

Lo primero de todo, quiero pedir disculpas. En el periodismo de hoy en día existe la tendencia de equivocarse y no reconocerlo, pero yo asumo que, en mi último post, he patinado al decir que el Valencia era favorito ante el conjunto francés. Craso error por mi parte. Que no les engañe el marcador, pues pienso que ha sido un tremendo baño de un muy vulgar PSG ante un inoperante Valencia.

Valencia y PSG salieron a Mestalla en unos minutos típicos de Champions: tanteo, respeto mutuo y poco atrevimiento, a pesar del lanzamiento al palo de Moura. Así hasta el gol, a los diez minutos, de Lavezzi. Ahí el Valencia se descompuso por completo, y la presión en medio campo del PSG era suficiente como para perder balones muy sencillos. Ancelotti vio claro qué había que hacer: secar a Banega. Y eso hizo. Una vez desactivado el argentino, el Valencia se fue por completo del encuentro y cualquier balón que caía en pies parisinos parecía ser propicio para una contra.

Pero el estacazo definitivo al corazón del Valencia llegó cuando Lucas Moura le aconsejó a Guardado comprar una cadera nueva y puso el pase para que Pastore, muy fino todo el partido, fusilara a Guaita entre las piernas. Muy mal, horrible el experimento de colocar a Guardado como lateral izquierdo ante semejante avalancha de técnica.

En el segundo tiempo hubo reacción por parte de Valverde y dio entrada a Canales (toque y posesión) y a Valdez, que hizo el primer tiro entre los palos a los 52 minutos, en detrimento de Jonás y del desaparecido Banega. Ancelotti respondió y quitó al tremendo Lucas Moura para colocar a Chantome y dar asi más empaque defensivo.

Incluso Lavezzi se pudo permitir perdonar el 0-3 hasta en dos ocasiones: la primera tras un cañonazo de Ibra que Guaita no llegó a atajar y que el argentino echó fuera cuando estaba solo, y la segunda cuando dejó sentado a Ramí y que Guaita, entonces si, paró. Más tarde se le anuló un gol a Ibra, o sea, que a los 70 minutos al Valencia podría haberle caído una manita, es para pararse y reflexionar al respecto. Solo la pasividad final de los franceses permitió a los valencianistas maquillar un poco en los últimos minutos con un gol de Ramí tras una falta colgada por el Tino Costa, e incluso Ibrahimovic vio la roja directa, bastante rigurosa por cierto.

Ahora el Valencia deberá ver de nuevo el partido realizado y darse cuenta de qué errores se han cometido para que el viaje a París no resulte igual o más desastroso que el partido en Mestalla. Repito, que no engañe el resultado, porque el PSG, con nada, le ha hecho un roto al conjunto che. Mal resultado, peor fútbol. Debe mejorar mucho el Valencia si quiere sacar los octavos adelante.


En un partido marcado por los innumerables errores del Barça, la tremenda pegada del Real Madrid y la sarta inacabable de pifias por parte de Clos Gómez se erigen cinco nombres propios sobre todos los demás. Curiosamente no se encuentran entre éstos ni Cristiano ni Messi, ambos desaparecidos, a pesar de la recuperación-asistencia del rosarino y del tremendo ímpetu, casi obsesivo, del luso. Partido para olvidar de unos monstruos que no salieron de sus cuevas.

Por encima de todos destacó anoche Varane, de quien un servidor dudaba en la previa y que terminó sorprendiendo a propios y extraños. Un muchacho de tan solo 19 añitos que debutaba en todo un Clásico como si los llevase jugando cada fin de semana desde hace otros 19. Solvente, serio, elegante y muy atento. Salvó goles cuando los culés ya los cantaban y, para más inri, marcó un soberbio tanto con la cabeza para evitar el descalabro blanco. Un 10 para el francés, que si consigue minutos a éste nivelazo, el Real tendrá la excusa perfecta para echar, de una vez por todas, a Pepe.

Si anoche no pudimos disfrutar de Messi ni de Xavi en la transición azulgrana, ya se encargaba Iniesta de poner el balón a rodar. Toreó a quienes le venían al paso y, cuando más sufría el Barça en su habitual juego combinativo, se puso el smoking en el medio campo y el Madrid, consciente del talento infinito del manchego, se echó atrás hasta que llegó, como si fuera inevitable, el gol de Cesc. Don Andrés se convirtió en el director de orquesta e hizo girar no solo el juego culé, sino todo el partido, en torno a sus botas. Chico silencioso, futbolista escandaloso.

Pero si Iniesta fue el fino violín del Barça, surgió Özil para hacerle la competencia. Luchador como nunca y con detalles de máxima calidad, percutió constantemente por la zona de Alba, a quien le mostró todas sus carencias defensivas, siempre con el apoyo de Essien, Khedira y Callejón. Aprovechó divinamente el flanco débil de los azulgranas y se dedicó a abrir el campo a base de ejercer el fuera-dentro. Nuevo partido para enmarcar del internacional teutón que, como guinda a su particular delicatessen de partido, colgó el balón rematado por Varane.

Por otro lado, Piqué. Como si del Piqué imperial de la final de Wembley se tratase, fue un auténtico muro de contención para cualquier camiseta blanca de los alrededores. No en vano, a Cristiano lo trajo por la calle de la amargura al quitarle, prácticamente de la cabeza, goles seguros. Brutal al quite, secó, cubrió, tapó y dio la buena salida al balón que acostumbra. Ni siquiera su error en el salto que propició el gol local empaña el partidazo del central, que estuvo condicionado por una amarilla durante 88 minutos.

Y, por último, qué bueno es Busquets. No hace falta decir nada más.


Media hora necesitó el Real Madrid para acabar con las especulaciones que le acompañaban al encuentro, con aires de revancha, de Mestalla. Y eso que el Valencia, a pesar de que tuvo más el balón durante la primera parte, solo tiró dos veces a puerta por ocho del Real Madrid, quizá gracias a las facilidades concedidas por Gago y un desacertado Tino Costa, además de un Banega que fue una sombra del que vimos en el encuentro copero. Baño mayúsculo del Madrid, con un Di María tremendo, a un Valencia asustado desde el principio con flagrantes debilidades defensivas (Guardado de central, náufrago), llegando al descanso con una manita encajada por medio de Higuaín, CR7 y Di María, estos últimos por partida doble. No en vano, fue la primera vez en la historia de la Liga que el Valencia pierde 0-5 al descanso, casi nada.

Salió el Valencia un poco más guerrero, llegando a estrellar Pablo Piatti un balón contra la madera, además de un par de paradas de Iker, pero fue un espejismo. Quedó patente cuando Valverde decidió sentar a Soldado, quizá para economizar esfuerzos de cara al choque copero, para darle minutos al paraguayo Valdez. A partir de ahí, 40 minutos sin ritmo y con muy poco acerca de lo que comentar porque ni blancos ni ches ofrecieron nada destacable. Solo se puede apuntar que el aficionado valencianista se fue a casa, sin duda, humillado por la indolencia local, que no puso en demasiados apuros a los merengues. 0-5 y a pensar en el miércoles.

Dicho esto, quiero realizar dos reflexiones: Por un lado, hoy hemos visto al mejor Di María en meses, buenísima noticia para los blancos. Por otro lado, el Valencia no habrá ido al campo, de acuerdo, pero este Real Madrid se encuentra, en estos momentos, hipermotivado y espoleado por la derrota liguera del Barça. Han visto que los culés son humanos y se les puede vencer. Al menos jugando como anoche tienen muchas opciones. Ha sido esta la utilidad de la portada del SPORT que, hace unos días, criticaba. Han atacado sin necesidad al Real Madrid, y este equipo, hasta que carezca de opciones matemáticas o haya finalizado una eliminatoria, siempre da el callo. Son las cosas de querer enterrar la Liga en enero.

Kamikaze blaugrana.

Publicado: 19/01/2013 en Crónicas
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El Barça ha sufrido su primera derrota liguera contra una Real Sociedad muy guerrera y con argumentos futbolísticos consistentes y unas ideas muy claras a la hora de afrontar al conjunto catalán, que acabó desesperado. Lejos de dramatismos, el encuentro nos deja una serie de puntualidades, a nivel de actitud, en los que sería conveniente realizar un análisis.

En buen partido colectivo no han brillado las individualidades, especialmente Dani Alves. El brasileño, antaño dueño y señor de la banda derecha culé, ha completado uno de los partidos más infames que se le recuerdan. Centros a ninguna parte, lentitud en el juego posicional ofensivo, demasiada pasividad en defensa… en el primer gol dejó su banda desierta para que el Chory Castro rematase a placer, y en el segundo, el corner vino a raiz de un intento de caño. No se por qué el sudamericano sigue en el campo, pudiendo estar Montoya, mucho más impetuoso y seguro, o Adriano, que salió al final como extremo.

Por otro lado, Piqué. Tras haber completado una primera parte decente, a excepción de una tarjeta estúpida por interferir en un saque de falta, sus segundos 45 minutos fueron demenciales, cometiendo una falta innecesaria que le valió la expulsión, condicionando el encuentro. Si a todo esto le añadimos una tremenda lentitud en el juego de toque, quizá a raiz de la excesiva carga física en hombres determinante como Busquets, Xavi o Iniesta, el resultado es el obtenido, 3-2 para el conjunto txuri-urdin. Quizá podría Tito haber revolucionado el partido dando entrada a gente rápida como Alexis o Tello con intención de abrir la zaga realista tras el empate.

Tampoco podemos olvidar que, en este deporte, el más mínimo detalle te puede hacer ganar o perder un encuentro. No en balde, podríamos estar hablando de otro partido si llega a entrar la vaselina de Messi que, finalmente, rebotó en el palo., o no, quien sabe vista la actitud de hoy. Que este partido, más que como crítica, sirva como aviso a navegantes, y que ahora es cuando el Barça se puede permitir dejar escapar algún punto dada la enorme distancia con Atlético y Real Madrid. Y también los de Tito deben comprender que, si pierden, que sea porque el rival ha sido mejor y no por falta de hambre.