Posts etiquetados ‘Robben’


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La oranje holandesa, ya exprimida por la prensa patria de antemano en otro soberbio ejercicio de pedantería, fue un primer trago excesivamente amargo en el debut mundialista de la vigente campeona.

 

Cuatro años. Qué pronto se dice y qué agonizante es la espera cuando miras cada día la foto de tu rival, con mirada asesina y oliendo la sangre, deseando darle caza. Casi un lustro ha esperado el batallón del comandante Arjen para galopar sobre el primeramente miedoso, posteriormente decadente y, por último, moribundo combinado español, roto en la sala de máquinas, falto de engrase, presión y trabajo en la recuperación; errado tanto en la selección de pases como a la hora de definir y, siendo generoso, el más absoluto de los bochornos en defensa. Van Gaal, probablemente de los técnicos más infravalorados y poco respetados en España, se coronó combinando la juventud de la zaga (de Vrij se ha doctorado e incluso se ha permitido el lujo de batir a un Casillas que no recuerda noche tan negra desde, por lo menos, el 5-0 del Camp Nou), la experiencia del medio campo y la genialidad de la pareja Robben-Van Persie, incordio constante para un Piqué, del que nunca más se supo tras Sudáfrica, un Ramos exageradamente fuera de tono a pesar de su genial final de temporada y un Íker con fallos más propios de pachanga de domingo que de cita en Brasil.

No fue siquiera la novedosa inclusión de Diego Costa, penalty inexistente aparte, un incordio para los de Van Gaal, que controlaron en todo momento la alternativa del pase largo que ofrecía el hispanobrasileño como punta. De hecho, fueron Silva primero tras una fenomenal asistencia de Iniesta, y Torres mucho después los que llevaron el peligro de la Roja, mucho más Furia hoy que en los 6 años anteriores. No ayudó a controlar el partido la sustitución de Alonso por Pedro, pues como ya pasó en la clasificación contra Francia, Busquets tuvo que ejercer toda la contención frente al tremendo vendaval de tulipanes en la zona de tres cuartos, lo que se tradujo en que España pasó de ser el rival a batir a un mero juguete al que Holanda se planteaba si destrozar en mayor o menor medida, porque fueron cinco, pero no engañamos a nadie al decir que pudieron ser el doble si, a botepronto, recordamos el fallo inicial de Sneijder, el cañonazo al larguero de Van Persie o la parada a última hora de Casillas ya con el 1-5 en el marcador.

Quizá lo verdaderamente preocupante de cara al próximo rival fuerte que se avecina, Chile, no es tanto el resultado sino la sensación, tan lejana como opuesta de aquella derrota contra Suiza que tuvo más sabor a accidente que a la indolencia de esta noche. Solo una derrota de esta magnitud permitirá a España saber el nivel de convicción y de fe en sí mismos que tienen, y deberán hacer oídos sordos al aluvión de críticas, reproches y caras largas del que serán víctimas a pesar de haber escrito en letras de oro la etapa más brillante de su historia y habernos hecho testigos. Es cierto que no podemos vivir del pasado, pero también es cierto que el crédito aun no se les ha acabado, que la poderosa y física Chile de Alexis y Vidal es el clavo ardiendo al que aferrarse, la próxima estación del camino y que, con esta generación, soñar está permitido.

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El Barça arrasado, reducido a cenizas, desnudadas sus carencias y sangrando en su esquina del cuadrilátero mientras que el Bayern, todo garra y potencia, le seguía dando directos en la cara aun cuando los culés pedían un tiempo muerto, un respiro, una tabla a la que agarrarse por el tremendo ciclón que les asolaba. Sin discusión, no hubo rival para el Bayern, que repitió ese resultado que tantos fantasmas despierta entre los culés. 

Un Bayern que, para más inri, llegaban con las bajas de Badstuber, Mandzukic y Kroos, baluartes del aplastante juego teutón, pero no era problema para Heynckes porque anoche demostró que, desde el respeto, sabía lo que se decía cuando afirmaba conocer al Barcelona como a su propio equipo. Y lo demostró donde se hace el fútbol: en pleno césped, once contra once. Y la diferencia fue palpable desde el primer minuto, porque el Bayern siempre dominó el partido en las tres versiones de su juego entendidas como el contraataque coordinado, el dominio del campo y la presión agobiante sobre todo lo que vistiese azulgrana. Javi Martínez y Schweinsteiger en plan imperial para evitar la circulación de los culés, Robben retratando a Alba y Müller como ejemplo de sacrificio. No se anduvieron con medias tintas, el camino a Wembley desde Baviera pasaba por dar un golpe sobre la mesa ante uno de los mejores equipos del mundo y, sin titubear, así lo hicieron.

El Barça fue el reflejo de la impotencia, de sentirse como se habían sentido sus rivales durante un lustro, de ver como cada metro del campo tenía bandera germana. Messi… un momento, ¿Messi estuvo? Pues si, aunque les sorprenda. Cero tiros a puerta del argentino, o mejor dicho, dos tiros a puerta de Bartra son el mejor resumen posible de lo que ha sido el partido del Barcelona en ataque, y es que el sistema, que no me refiero al juego de toque, está obsoleto. Anoche se fusiló al falso 9, que brillantemente funcionó en su día, pero ya no, nunca más. Un auténtico fiasco que, bajo ningún concepto, puso en aprietos a los Lahm y compañía, pero lo realmente preocupante del asunto es mirar al banquillo y ver que lo más potable ofensivamente, si no lo único, es Villa, ya que Tello, de forma incomprensible, ¿disfrutaba? del partido desde la grada. La diferencia de este Barça respecto a las versiones contra Inter y Chelsea es que hubo temple, seriedad y fe en lo que se hacía, pero lo de anoche solo fue un cóctel de desesperación, malas maneras, quejas y anarquía por sistema. Noche para olvidar.

Por mi parte, felicito al Bayern, de corazón, porque ha vencido al Barça sin un ‘pero’ que objetarles a pesar de los goles en fuera de juego. Porque es cierto, los hubo, pero cuando un equipo es tan superior a otro, el digamos “pequeño” sabe que si los goles no le caen por un lado le caerán por otro. Invito a reflexionar al seno blaugrana y hacer una mejor planificación para la temporada que viene, especialmente en el plano físico.