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Hoy los periódicos deportivos abrirán con el record que supone la primera vuelta del Barça, con los ya sabidos de memoria 55 de 57 puntos posibles. Mensaje al barcelonismo: estamos en enero, en mayo hablaremos. Pero creo que, llegados al ecuador de la Liga 2012-2013, el Atlético de Madrid se ha ganado, por derecho propio, unas palabras.

Comenzó la temporada arrasando, y en septiembre ya se decía que, sobre diciembre, el globo rojiblanco se pincharía. Resulta que nos encontramos en enero y resulta que no solo no se han desinflado, sino que, cuando se ha atisbado el más mínimo resquicio de fugas de aire, lo han solventado con una actitud digna de los cuentos épicos. El Cholo Simeone, todo coraje, tiene a su equipo en la segunda posición de la Liga BBVA con un pleno en casa, algo inédito en su centenaria historia. Ha hecho del Vicente Calderón un auténtico fortín en el que nadie que haya pasado por allí ha sacado algo positivo, ha inyectado ilusión a raudales a la parroquia colchonera, y tatuó en la mente de sus jugadores un lema: ‘El presupuesto se iguala con el corazón’, y el argentino tiene el corazón como una sandía. A todo esto añadimos una serie de conceptos en el juego tales como la solidez, un contragolpe estructurado y veloz, y un juego a balón parado encomiable.

Todo esto de la mano de futbolistas espléndidos como Diego, Adrian, Filipe Luis, Tiago, Arda o Falcao. Simeone no habla de su renovación, ni del futuro de estos grandísimos futbolistas, porque no quiere entrar en las aguas turbias que suponen la gestión de Cerezo y Gil, quienes hicieron de una sociedad histórica una sociedad histérica. Para el técnico, el aquí y ahora está en el verde, y todo lo demás es innecesario. Porque al final, quien manda, es el resultado, y Simeone lo tiene a favor. El Cholo exige un compromiso máximo para con la entidad del Manzanares porque él, además de profesional, es del Atleti, y eso, a diferencia del presupuesto, también va en el corazón.

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Pongan sus asientos en posición vertical, mañana se enfrentan el líder de la Liga BBVA contra su inmediato perseguidor, el Atlético de Madrid. Un encuentro que asegura goles, diversión y mucha exigencia física.  Cuidado de más deben de tener los pupilos de Vilanova porque, si los colchoneros ya son un rival complicado en si, esta vez van heridos en el orgullo por caer, una vez más, contra el vecino blanco.

En el bando local se trastoca el esquema de Tito por la lesión de Fàbregas, pero el amplio surtido de delanteros le otorga una interesante variedad de opciones tales como la fijación de laterales con Pedro y Tello aprovechando la lentitud de Juanfran, la atracción de centrales con Alexis, la diagonal de Villa o, simplemente, con Leo Messi. Igualmente apostaría por un once de gala con Puyol y Piqué  como pareja de centrales y, atención, Mascherano como pivote para dar un poco de descanso a Busquets. También le daría minutos a Montoya, ya que el muchacho necesita oportunidades en algún partido trascendente.

Los de Simeone, que se encuentran muy cómodos sin balón, dejarán jugar al Barça para intentar ejecutar contras mortales a través de Falcao y Arda Turán. Si el turco tiene la noche, puede hacer bastante daño por el costado, a priori, débil del Barça, por no hablar de ese Tigre que devora a sus presas con facilidad y que, además, viene exultante por el espléndido repoker ante el Deportivo de La Coruña. Falcao, que fue un mero náufrago en el Santiago Bernabéu, busca resarcirse, y nadie mejor que el Barça para sacarse la espina. Además, con respecto al derby, ha recuperado a Filipe Luis, que aportará peligro por las alas.

Ojo, porque mañana puede reactivarse una Liga que muchos dan ya por finiquitada en Diciembre o darse el caso de que el Barça se colocase a 9 puntos de los colchoneros y a los teóricos 11 puntos del Real Madrid. Huele a partidazo.


Se ha querido vender durante esta semana que el Atlético tenía opciones reales de vencer al Madrid en el Bernabeu. No me excluyo de esa venta, pues creía que el fortísimo carácter del Cholo iba a contagiar al conjunto colchonero de esa sobredosis de testosterona que brillaba por su ausencia en los últimos derbys.

Pero la cruda realidad rojiblanca fue que el caudal ofensivo del Atleti se acababa con un primer y único disparo de Falcao que Iker, sorpresa, atajó. Eso fue el Atlético, un conjunto más físico que el rival hasta que, por una mano totalmente absurda de Arda, llegó el gol de Cristiano ( ya era hora, Messi se aburre ) para pasar a ser una sombra de la mejor versión colchonera. Su influencia en el juego fue mínima y el Real, sin sacar lo mejor de si mismo, fue capaz de controlar al Atleti porque Falcao era un naufrago, la ausencia de Filipe Luis restaba opciones ofensivas y supuso un ridículo del Cata Díaz, y Arda, el mejor socio del colombiano, no se enteró de qué iba la película durante los 90 minutos. Todo se limitó a que Diego Costa sumara votos para ser Premio Nobel de la Paz.

La segunda parte, cuarto y mitad de lo mismo. Un Atleti totalmente desenchufado y los blancos, con menos que nada, ponían los nervios a flor de piel en la parroquia rojiblanca. Cristiano se encargó de reventar cada palo de la portería de Courtois hasta que un pelotazo en largo de Casillas le llegó al luso, que en una portentosa carrera dio un pase a Özil para rematar solo. Zafarrancho de combate para mandar al Atleti a la lona.

Finiquitado el partido, las conclusiones que se pueden extraer es que este Atleti, aun estando preparado más que de sobra para luchar contra rivales de primer nivel, y a la Supercopa con el Chelsea me remito, sigue aplastado por la losa psicológica cuando le toca verse con el vecino. Si bien tienen como consuelo verse todavía 5 puntos por encima en la clasificación, la tarea del conjunto del Manzanares ahora pasa por no desfallecer y seguir con esa máxima de Simeone: partido a partido. Por su parte, el Real Madrid, a excepción de casos puntuales como el de Di María, parece ir retomando su velocidad real, a pesar de notarse más vulnerable.


Si bien éste lunes hablé sobre el esperado encuentro entre indios y vikingos, hoy quiero hablar sobre las posibles repercusiones que podría tener este partido sobre el resto de la Liga. Mucho se ha especulado con el estado de forma y anímico en el que llegan ambos conjuntos al espectacular duelo de ésta noche, pero el Madrid, bajo mi punto de vista, parte con tres desventajas a priori: la fenomenal dinámica ganadora de los del Cholo; el incendio interno en la entidad blanca; y una hipotética victoria del Barça contra los muchachos del Loco Bielsa ( que no canten victoria los culés ).

Si el Real Madrid gana, que es bien probable y a los hechos de la útlima década me remito, se pondrá a 5 puntos del vecino y a 8-11 puntos de los blaugranas. Sobre la distancia con los culés no podemos hablar porque no es algo ya determinado, pero si que le habrá recortado a los colchoneros esos tres puntos que perdió contra el Betis. Aunque, aun perdiendo, el Atleti va a salir con un colchón de puntos lo suficientemente grueso como para no preocuparse si siguen con una racha tan espectacular.

Si empata, todo seguirá igual en la capital pero, siempre en función del resultado culé, podran recortar ambos un punto a este Barça, no recortar nada o perder 2 puntos cada uno en la carrera por hacerse con la competición doméstica. Aun así, el Atleti saldrá reforzado por dos motivos: por no haber perdido en el Santiago Bernabeu, que no es poco, y por ver como un Madrid que va a ir a por todas no le ha podido vencer, logrando no alterar la competición. Quizá este año sea excepción por las opciones reales de campeonar, pero estoy seguro de que los colchoneros prefieren quedar por encima de los blancos antes que ganar la Liga, aunque igual me equivoco.

Y si el Real Madrid pierde, la debacle en el club es casi inminente. Sería catastrófico para los de Mou que los colchoneros obtuviesen la victoria para un Atlético que en los últimos 13 años solo ha sacado 5 empates de 16 encuentros. Si el Barça ya hubiera ganado previamente, se multiplican las consecuencias de este huracán hasta límites que nadie se atreve a pensar. Un Atleti mucho menor en calidad ( Koke no es Özil ni Godín es Ramos, por decir un par ) saliendo victorioso del feudo blanco es lo último que le va a soportar el público de bien al entrenador de Setúbal, por no hablar de la kilométrica distancia que le separaría no solo del líder, sino del vecino.

Sin duda, este derby será toda una aventura al Monte del Destino, tanto para el Atlético como el Real Madrid a la par que el Barça luchará por seguir reinando en esta suerte de Tierra Media que es la Liga.


Se abre la semana con un aumento en la kilométrica distancia que separa al Barcelona del Real Madrid, un abismo de once eternos puntos a la altura del mes de Diciembre casi. Y en medio de este desierto tan extenso, está el oasis del Atlético de Madrid. Un oasis poblado por un sargento Hartman que ha instruido a un grupo de espartanos y, además, tienen a un Tigre enjaulado. Un Tigre hambriento de carne blanca.

El partido del sábado puede marcar el devenir de la Liga de tal manera que pasaremos a ser conscientes de si el reto que se ha impuesto el Atlético de Madrid es totalmente serio o si aun le queda algo por mejorar. Lo que es seguro es que ningún resultado será un fracaso para el conjunto colchonero, porque saldrá del Bernabéu con, como mínimo, 5 puntos de ventaja sobre el vecino, lo que a estas alturas de Liga algún periolisto habría tachado de broma de mal gusto. Pero deben saber que éste Atlético de Madrid se ha arrancado la piel de Pupas, la ha puesto en cada portería rival y la ha fusilado constantemente sin piedad, sin achicarse y siguiéndole el ritmo al todavía invicto Fútbol Club Barcelona. Me quito el sombrero. Los chicos del Cholo Simeone han dado éste año un vuelco a la mentalidad perdedora que les ha asolado aunque en los últimos años llegaran títulos europeos. Pero creo que éste es el año del Atlético de Madrid en todo, hasta el punto de que espero que Falcao se quede el año que viene para jugar una Champions que, seguramente, borden en actitud. No se les puede reprochar nada.

En la otra esquina, el Real Madrid llega herido de profundidad, sumido en el conflicto interno y con una distancia, como digo, de 11 puntos. Pero que no canten victorias culés ni colchoneros. Es el Real Madrid, el club cuyo nombre, cuya historia le da una inercia ganadora y la fuerza suficiente como para estar en el ajo todo el año, por mal que juegue. No hace falta recordar que, el año del triplete culé, con un equipo infinitamente peor al de este año, logró recortar 12 puntos al Barça hasta el punto de obligarle a ganar la Liga en la fastuosa casa del conjunto madridista. Es un equipo que se alimenta de retos: a más imposible parece la empresa, más rápido corren y antes te han hecho el 3-0 sin esfuerzo, por no hablar de que CR7 debe de llegar con hambre voraz tras llevar tres encuentros sin nada que llevarse a la boca. Quizá en este derby, el Real parta con la ventaja moral que durante más de una década ha logrado sobre el Atleti a base de ganarle sin problemas. Pero ojo, Mourinho debe de ser consciente de que debe jugar bien sus cartas en cuanto a estado anímico de los jugadores se refiere, y por ahora no lo está haciendo. Aunque, desde luego, tiene plantilla más que de sobra para ganar el derby del sábado, si bien mucha menos actitud que los rojiblancos.

No me atrevo a dar un ganador para éste gran choque, pero si parece bastante claro que el Atleti lleva una mejor dinámica, amén de que querrá el impulso definitivo que les aleje de su máximo rival en la tabla para, ya si que sin tapujos, pelearle la Liga al Barça. Qué gran partido de fútbol nos espera.


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Desde que un tal Diego Pablo Simeone llegó al Atlético de Madrid, el lavado de imagen en cuanto a resultados ha sido espléndido. Campeón de Europa League, de Supercopa de Europa, segundo en Liga e invicto en encuentros continentales desde abril hasta éste jueves, el conjunto del Manzanares promete quedarse este año en puestos de Liga de Campeones.

Y con el comienzo de este artículo, más de uno pensará que con Quique Sanchez Flores se lograron esos mismos títulos, y que cual es la diferencia si he mencionado dichos resultados. Muy sencillo: el conjunto del Cholo pone ganas, fe, empeño y, sobre todo, mucho carácter. Simeone, como si del teniente Hartman se tratase, cogió a un grupo de sombras arrastradas por el campo y lo transformó en un grupo de guerreros, con una disciplina casi espartana que si bien no siembra el mismo pavor que los dos trasatlánticos de la Liga BBVA, si que obliga al rival de turno a ir concienciado de que no van a ser once Ghandis.

Quizá el Atleti no sea mi equipo de toda la vida, pero si que me transmite la ilusión de ver que no solo el talento es importante, sino también el corazón. Es por eso, también, que en los dos últimos partidos los de Madrid salieron relajados y quedó patente que, sin tensión, el equipo es otro. Y el Cholo no es de esa clase de técnicos ( ni cuando era jugador ) que gusten de perder tiempo o de no luchar un balón en el minuto 93 con un 4-0 a favor.

Está claro que el Atlético de Madrid, cuyos dirigentes ilegítimos solo traen desgracias en forma de vender a los buenos para pagar a los malos, está llamado durante este año y el siguiente a hacer grandes campañas si, como digo, a los señores Gil y Cerezo no se les ocurre la maravillosa idea de vender a Don Radamel Falcao García mirando antes por el éxito económico que por el deportivo. Si este invierno, o incluso el verano que viene, se refuerzan con un mediocentro de calidad que acompañe a Arda a la hora de crear juego.

De todos modos, pase lo que pase y si el Cholo se queda, lo cual es muy probable, continuará dirigiendo a este grupo de talento monumental pero, aun mas, de esfuerzo colosal, haciendo saber al espectador que asistirá a una auténtica estampida de derroche físico y compromiso. Y eso, en el Vicente Calderón, no abundaba últimamente.

Atlético, espero que tengas mucha suerte y que el destino, y el fútbol, te tengan reservadas grandes éxitos.