Archivos para mayo, 2013

¿Qué nos queda?

Publicado: 31/05/2013 en Opinion y reflexión
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Ayer vivimos la despedida no solo de un futbolista, sino de un hombre ejemplar para todos: Eric Abidal. El francés, que tras un arduo periplo llegaba al final de su particular camino con una fuerza titánica y un espíritu inquebrantable, espoleado por su deseo de vencer a la peor de todas las enfermedades por segunda vez para volver a sonreir sobre el terreno de juego, no pudo contener unas lágrimas que se adivinaban de impotencia. A su lado, presidiendo la mesa en sala de prensa, Sandro Rosell con cara de autosuficiencia, alegando que supone un palo muy duro para la directiva decirle que no al galgo de La Martinica. ¿Sinceridad? No lo se, pero pienso que en determinados momentos no se ha sido todo lo sincero que se podía con Abidal, a quien Bartomeu prometió públicamente, allá por diciembre, su renovación si hubiese jugado un solo partido, y me asquea pensar que lo dijese confiado de que Éric no saliese victorioso del envite.

Si en el Barça queda algo de conciencia, ayer mismo debieron dimitir no solo Bartoméu por demostrar tener una boca tan grande como el club al que representa, sino también y aunque fuera por vergüenza torera, Tito Vilanova. Una locura, pensarán algunos. Cuestión de ética y de conciencia, opino yo, porque no es de recibo que si Abidal, ya recuperado y fuera de todo riesgo, sale del club, qué menos que Vilanova (repito, por una cuestión ética) abandonase el barco por ser víctima todavía de la misma enfermedad que, dicho sea de paso, espero supere muy pronto. Pero la realidad es muy distinta, y es que ayer el club catalán, el cual se vanagloria de unos valores que dice tener pero que en los últimos tiempos no lo demuestra, dejó de ser “Més que un club” para empezar a ser “Un club més”, porque UNICEF se fue al garete para dar paso a otra agencia más de aerolíneas, porque prevalece el interés comercial sobre el valor humano.

Se que mucha gente piensa que el Barça no puede ser una ONG, ni una casa de monjas caritativas, y estoy de acuerdo, pero creo que es bastante deleznable haber dado un trato tan irrespetuoso hacia un héroe, antes en el ámbito humano que deportivo, que se merecía, al menos, una última oportunidad. Mientras tanto, el público sigue esperando una explicación real a todo esto.

Como aficionado al fútbol solo puedo darle las gracias a Abidal por lo que ha supuesto desde que llegó, y me habría gustado verlo un año más sobre el césped, aunque no se qué habría resultado. Lo que si se es que él no se merecía este final. Fins aviat, Éric.

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Me reservé este post para cuando el Barça ganara la Liga, y se preguntarán el por qué, evidentemente. Pues bien, quiero hablar de lo que considero debería plantearse el Barça, una vez con la competición doméstica en el zurrón, de cara a un futuro a corto y medio plazo.

Empezaremos con Tito. Considero que la Liga conseguida por Vilanova, con la demoledora primera vuelta en la que solo se dejó dos puntos, es de un mérito tremendo por haberla logrado aun pasando cerca de tres meses en la otra punta del mundo, pero por otro lado ha dejado patente que en el grupo no existe la autogestión a la hora de sacar los partidos trascendentes hacia delante, siendo la única excepción la remontada a un Milan que, todo hay que decirlo, fue un pelele tras el primer gol de Messi. Roura, que ha hecho lo que ha podido, se vio por momentos superado al más mínimo síntoma de superioridad rival y mostró una clarísima timidez a la hora de hacer cambios de jugadores o de táctica, por tanto creo que, a riesgo de que suceda lo mismo la temporada que viene y primando la salud antes que el trabajo, Tito debería echarse elegantemente a un lado. Igualmente pienso que el Barça ha llegado plenamente fundido a los dos últimos meses de competición porque, a diferencia de Real Madrid o Bayern (los cito porque creo que son los tres mejores de Europa, sin desmerecer al Borussia), no tiene un fondo de armario con el mismo poder de solvencia que blancos y bávaros, lo que ha supuesto sacar al once de gala en partidos que el Barça debería ganar prácticamente con la gorra, dicho con todos los respetos a esos equipos.

En el tema de altas y bajas creo que no vamos a descubrir la pólvora: el equipo está anémico de centrales, ya que Puyol, Bartra y Piqué son los únicos centrales puros, y se ha comprobado durante toda la temporada que en Bartra no se confía del todo, que Puyol va de lesión en lesión y que experimentos como Adriano o Song en el eje defensivo condicionan demasiado la dinámica del equipo, por lo que se hace absolutamente indispensable la búsqueda de, al menos, dos centrales, por no hablar de que encontrar a un guardameta que pueda sustituir a Valdés es el objetivo número 1. El mediocampo parece, en principio, lo menos problemático, con Cesc, Thiago, Sergi Roberto, Song o Mascherano en la recámara, por lo que, de momento, dejaremos este apartado en stand by. La delantera, el quebradero de cabeza definitivo durante dos años, un cubo de Rubbik en el que hay que colocar las piezas correctamente sin hacer que se resienta el resto. Con Neymar casi seguro, la subida de Deulofeu, evidentemente Messi; y Tello como revulsivo, creo que el Guaje debería salir del equipo a fin de obtener unos ingresos y, al menos, escuchar ofertas por Alexis para intentar negociar, posteriormente, por Rooney, que puede jugar en cualquier zona del ataque, como mediapunta e incluso como interior. Además de esto, un 9 puro tipo Mario Gómez o Lewandowski, o Reus como sustituto del propio Messi. En cuanto a las bajas, las mencionadas de Alexis y Villa mas Pedro y, además, todos los cedidos que no van a tener sitio a su regreso, como Cuenca, Afellay, Bojan, etc…

Y, por último, invitaría a la directiva a dejar de promulgar unos valores que hace tiempo no demuestran, siendo lo de Abidal absolutamente vergonzoso. Porque de acuerdo, el Barça no es una ONG, tiene que competir, pero por lo que he podido ver, el francés está más que sobrado de forma y, aun más importante, de ánimo para poder rendir como en los buenos tiempos sobre el césped. Y eso, para cualquier aficionado al fútbol con un poco de empatía, es absolutamente impagable.

Si el Barça no quiere morir de éxito, quedarse a vivir en la autocomplacencia y volver a competir el año que viene, deberá tomar medidas. No se si las aquí expuesta u otras totalmente distintas, pero es absolutamente imprescindible renovarse, porque ya se sabe el dicho.


35 minutos. 35 minutos duró la gaseosa de un Real Madrid que, anoche si, abrazó a la épica como no había hecho desde hace lustros. Mourinho, cobarde como de costumbre en rueda de prensa, se permitió algo que pocas veces le agrada y que, personalmente, aplaudo: una defensa de tres e infestar el campo de mediocampistas ofensivos y puntas. Cristiano Ronaldo, anoche mucho más corazón que fútbol, no pudo reprimir las lágrimas del que ha rozado la gloria con la yema de los dedos, pero el máximo goleador de la presente Champions es más que eso y el año que viene volverá a liderar al equipo sobre el campo.

A diferencia de Cristiano, Mourinho, que se considera el peor perdedor del mundo pero que en el Real Madrid ni siente ni padece, no solo siguió con su tradición de no hablar de fútbol, sino que lanzó un mensaje que sacudió al moudridismo dejando caer que el año que viene no seguirá en Concha Espina. Se le trajo como un entrenador ganador y solo ha conseguido arrebatar una Liga, una Copa y una Supercopa al Barça, un bagaje muy pobre para alguien que aseguraba una buena catarata de títulos importantes, pero creo que el club saldrá beneficiado si se va un tipo que ha causado tres incendios mientras apagaba uno.

Respecto al equipo, cayó con todo el honor que es llevar esa camiseta, haciendo temblar a sus propios fantasmas alemanes y a los que tenía enfrente -señor equipo, meritazo de Klopp-. Fue mágico sentir la vibración de todo el Bernabeu llevando en volandas a su equipo, aunque solo fuera entre victorias parciales hasta una derrota final. Fue de esas noches que no se pueden crear desde medios propagandísticos, sino que las genera el mismo público, anoche entregados a la fe de saber que a tus espaldas hay muchísima historia y que eran los alemanes los que debían ganarse el paso a la final, no ellos.

Y qué decir del Borussia, un conjunto forjado a golpe de cantera y con un técnico que vive el fútbol como el juego que es, siempre con una sonrisa. Más tipos como Klopp hacen falta en este mundillo de farándula, postureo y dobles caras. El conjunto alemán llega a la final del torneo gracias a la fuerza de Hummels, la ebullición de Lewandowski, el talento de Reus, la magia de Götze o el sorprendente Gundogan. Siempre con menos balón pero más criterio que los blancos, supieron torear en una de las mejores plazas y, cuando las fuerzas fallaban, primaba la solidaridad y el sueño de Wembley en el horizonte, y es que nadie dirá que el Borussia, a pesar del incuestionable coraje blanco, merecen un puesto en la final.

Desde la óptica de un servidor, creo que el conjunto de Chamartín no necesita una revolución sino que, como el Barça y Messi, debe crear a un equipo que juegue para CR7 y fichar a un entrenador que sea devorado por la ilusión de semejante banquillo y no por su propio ego. Está llamado prescindir del tipo de los plebiscitos, dedazos en el ojo, conspiraciones y falta de autocrítica. Quizá, aunque el recuento de títulos de esta temporada diga lo contrario, hoy empiece a ganar el Real Madrid.